Prácticas del Trabajo Social Clínico

Amaya Ituarte Tellaeche:
Prácticas del Trabajo Social Clínico

Reseña realizada por: Arantxa Hernández Echegaray

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Reseña:

Amaia Ituarte, coordinadora del libro, comienza su disertación con la constatación de que al hablar de Trabajo Social Clínico (en adelante TSC), se habla de Trabajo Social, siendo el primero “una práctica especializada del trabajo social y un proceso relacional psicoterapéutico, que trata de ayudar a un cliente a afrontar sus conflictos psicosociales, superar su malestar psicosocial y lograr sus relaciones interpersonales más satisfactorias, utilizando sus capacidades personales y los recursos de su contexto socio-relacional (Ituarte, 2017, p. 20)”. La autora analiza las tres acepciones que adopta el concepto clínico, 1) la formación especializada y necesaria para desarrollar unTSC, 2) lo clínico como objeto de intervención, referido al malestar psicosocial sentido por el cliente y su realidad social y 3) lo clínico, como acontecer clínico o práctica clínica, referido al proceso psicoterapéutico que se inicia con la demanda y le prosigue el acuerdo de tratamiento, manteniendo presente, en la dinámica profesional, al cliente y a su contexto. En el acontecer clínico es necesario la formación especializada y la supervisión. La autora prosigue haciendo hincapié en que la práctica clínica en Trabajo Social ha de ser centrada en el cliente (malestar diferenciado a problema), y así el profesional toma conciencia de la subjetividad y la singularidad de lo que la persona vive, en una situación con características únicas, en un proceso relacional profesional siendo un medio para superar o aliviar el malestar (no la resolución del problema) y desde un compromiso ético de respeto e interés humano (alteridad).

Cándid Palacín Bartrolí realiza un argumentario de los modelos teóricos sobre los que sustentar la práctica clínica. La misma prosigue definiendo modelo como un “esquema de la realidad a la que trata de simplificar con la finalidad de hacerla domeñable” (Palacín, 2017: 47). Palacín realiza una síntesis integradora de los modelos en la práctica deTrabajo Social 1) el modelo psicodinámico, en el que se expone la vinculación con el enfoque psicosocial de Hamilton bajo el concepto de “persona en situación” a la escuela funcional y al problem solving, 2) el modelo conductual o cognitivo-conductual, 3) de intervención en crisis, donde el desequilibrio en la homeostasis se convierte en una oportunidad de mejorar para ajustarse a lo vivencial, 4) las perspectivas radicales, que propugna el cambio en las estructuras que oprimen al bienestar desde la consciencia, 5) el modelo sistémico y ecológico, basado en la concepción general de los sistemas y de las teorías de la comunicación; la modificación de una parte afectará a la homeostasis del todo.

El tercer capítulo de Josefa Cardona Cardona se centra en la consideración que el Trabajo Social debe captar, a través de la narrativa, la subjetividad del malestar sentido y la atribución que la persona ha hecho del suceso. Esta práctica profesional trasciende de la lógica del suministro de servicios y prestaciones, que son irrelevantes; la autora lo manifiesta cuando dice que “los procesos de cambio están vinculados a crear las condiciones cognitivas, emocionales y relacionales adecuadas para que las personas puedan pensar cosas diferentes, sentir cosas diferentes o hacer cosas diferentes” (Cardona, 2017: 68). Por tanto, el contexto clínico es aquel que se crea en la relación de ayuda dirigido a reducir el malestar del cliente, desde una perspectiva terapéutica. El malestar proviene de las situaciones problema generado de las necesidades, dificultades, problemas o conflictos. El contexto de intervención es el resultado del acuerdo explícito relacional, a partir del cual el sistema de ayuda (profesional y cliente) desde posiciones de colaboración mutua y desde posiciones simétricas, trabajará durante un tiempo para alcanzar objetivos. El modelo estratégico centrado en soluciones implica por un lado, unas referencias teóricas y metodológicas previas, y por otro, unas prácticas centradas en generar cooperación en el proceso de ayuda, alianza terapéutica, marco de deontología y ética profesional y unas condiciones previas al contexto de intervención, que la autora desarrolla en su disertación: 1) contexto de intervención inicial, 2) co-evaluación del contexto de intervención y 3) contexto de intervención para el cambio, donde se sitúa el diagnóstico.

Jonathan Regalado Piñedo centra su intervención en la necesidad de realizar un buen diagnóstico social para una adecuada práctica del TSC y, por tanto, de fundamentar teóricamente este diagnóstico. El autor lo sitúa en primer lugar, en la perspectiva centrada en su ambiente (PEA), en la interacción de la persona y su ambiente generador de malestar, y en segundo lugar, en la perspectiva de la resiliencia, que destaca las potencialidades de la persona sobre las dificultades, como “elementos palanca” en la intervención. El autor prosigue enumerando los factores y las variables presentes en la evaluación clínica, los sistemas de clasificación diagnóstica y finaliza su exposición realizando una propuesta metodológica para llevar a cabo el diagnóstico clínico enTrabajo Social.

El quinto capítulo de Ma José Lozano Lozano aborda la dimensión transpersonal del diagnóstico social clínico. Con transpersonal se hace referencia a lo más profundo que reside en la persona y que cuya visibilidad ha de ser también tenida en cuenta, lo que implica una exigencia permanente en el profesional de “ir más allá” y de mantener una mirada abierta, amplia en la relación profesional. La autora expone un modelo transpersonal en TSC: el programa de autoayuda (PROAA) que se fundamenta en el modelado conductual evolutivo de Mc Whirter, el concepto de autoestima de Satir, las constelaciones familiares de Hellinger, el lenguaje de Erickson, el centramiento de Blay y la plasticidad cerebral de Sacks. La autora prosigue describiendo la metodología del PROAA y culmina con la exposición de un caso práctico.

El siguiente capítulo versa sobre la Terapia Racional Emotiva Comportamental (TREC) en elTSC. LaTREC implica un trabajo reflexivo, activo y dinámico, que parte de las creencias y explicaciones de la persona, y se basa en las potencialidades, por lo que se adapta a la cultura (no son los hechos, si no lo que pensamos sobre los hechos, lo que nos perturba; lo que nos conduce a la reformulación). La autora, Carme Rovira Aller, aporta un caso práctico ilustrativo y un estudio sistematizado que contribuye a la evidencia científica a esta técnica de intervención desde el TSC.

El capítulo redactado por Inmaculada Asensio Fernández explora las dimensiones del enfoque terapéutico en los modelos de intervención con personas en situación de dependencia. La autora diferencia las posiciones más habituales que puede adoptar el Trabajo Social en la atención a la dependencia con sus familiares, y las desarrolla; estas posiciones son las de acogida, de acompañamiento, de orientación, de motivación, de mediación, de investigación, de planificación, de control y de informador oficial.

Juan Manuel Herrera expone su experiencia como trabajador social psicoterapeuta en unos servicios sociales municipales. En primer lugar, el profesor describe el contexto del servicio municipal psicoterapéutico y, en segundo lugar, expone las bases teóricas, metodológicas y procedimentales del proceso de la intervención de Trabajo Social psicoterapéutico desarrollado.

En el noveno capítulo elaborado por Ma Dolores Herrera, se presentan los fundamentos de la teoría de sistema y de la teoría ecológica del desarrollo humano, que dan lugar al modelo ecosistémico. En esta exposición se recogen conceptos constituyentes de estas teorías y las técnicas desarrollas habitualmente. La autora cierra el capítulo con un caso práctico.

Eva Ma Garcés Trullenque desarrolla la actuación de un trabajador social clínico con adolescentes y sus familias en un servicio de salud mental infanto-juvenil. En este análisis se presentan los fundamentos teóricos del modelo clínico con adolescentes y sus familias, el contexto de intervención, la demanda el síntoma-sufrimiento, el momento de solicitar la ayuda y los mapas que guían la intervención. La autora destaca la importancia de la primera entrevista en la intervención con familias y adolescentes, aportando claves para establecer una alianza terapéutica y un vínculo exitoso.

El capítulo de Josefa Fombuena Valero cierra el libro. En él se exponen los retos y las trasformaciones que el trabajador social, como profesional, ha de enfrentar en una sociedad individualizada con personas cada vez más frágiles, a consecuencia de la soledad y de la fragmentación de las relaciones sociales, por un lado, y por otro, con individuos que demandan actuaciones más personalizadas y libres desde un modelo relacional más igualitario. La autora sostiene que la fragmentación se ha extendido al campo interdisciplinar e intradisciplinar, creando una imagen falsa en la que la teoría se desagrega de la práctica. Ella prosigue relacionando el Trabajo Social desarrollado en España con el TSC. La autora culmina su disertación con los aportes al modelo contextual de Ivan Boszormenyi-Nagy alTSC y el contexto de justicia familiar.

En suma, esta publicación es sin duda un manual necesario no sólo para los trabajadores sociales clínicos, sino para todos los ejercientes de trabajo social ya que contiene modelos de intervención y elementos capitales para el diagnóstico social y la práctica profesional, lo que le convierte en un libro de lectura y consulta obligada entre las personas interesadas enTrabajo Social.

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Ficha Técnica

Título: "Prácticas del Trabajo Social Clínico"
Autor libro: Amaya Ituarte Tellaeche
Reseña por: Arantxa Hernández Echegaray
Número:
Páginas: "185-188"
URL: http://www.comunitania.com/arantxa-hernandez-echegaray-practicas-del-trabajo-social-clinico/
DOI: http://dx.doi.org/10.5944/comunitania.16.9
Revista: Comunitania, Revista Internacional de Trabajo Social y Ciencias Sociales