Presentación: COMUNITANIA y el Estado de Bienestar
Presentación: COMUNITANIA y el Estado de Bienestar/ Presentation: COMUNITANIA and the Welfare State

Dr. Juan de Dios Izquierdo*

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*Director del Departamento de Trabajo Social de la UNED. jizquierdo@der.uned.es

El Departamento de Trabajo Social, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha apostado, como una de sus señas de identidad, por la participación en la reflexión científica que debe acompañar al Trabajo Social.

La creación de la revista Comunitania, en la sesión constitutiva del Consejo de Departamento, da un mensaje claro de nuestras intenciones y de la actitud abierta a los investigadores españoles, europeos, internacionales. Queremos compartir con ellos esta atalaya de observación y este espigón en el que fundir los distintos oleajes y mezclar las espumas y las olas de todas las opiniones. Único requisito: la reflexión científica y la pertinencia de la temática, desde la perspectiva de las distintas ciencias sociales, con los amplios objetivos del trabajo social.

La implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) nos brinda una oportunidad añadida apreciable. Gracias a la labor de muchos trabajadores sociales, en activo y jubilados, así como a la inteligente tarea de la red de Directores de Escuela y de Departamento, el Grado, el Máster y el Doctorado en Trabajo Social son un hecho, cubriendo al máximo nivel las aspiraciones docentes universitarias del sector.

La contrapartida natural y gozosa es la imperiosa obligación de intensificar el tratamiento científico de la profesión. La clave es abrir canteras de investigación de gran y pequeña escala sobre la problemática social, las necesidades sociales y la provisión de servicios públicos privados y mixtos que puedan ofrecerse a los ciudadanos con derechos de ciudadanía, no de beneficencia.

A medida que la investigación avance, que los proyectos necesiten colaboración e interdisciplinaridad, pero no tutorización, el resto de las ciencias sociales, de forma natural, irán aceptando y beneficiándose de la nueva mirada que aporta la práctica y la investigación teórica y aplicada del trabajo social.

El carácter internacional de Comunitania indica que, en permanente pugna con una parte de nuestro acervo que no nos gusta pero que no nos abandona, lucharemos contra el etnocentrismo europeo, sin olvidar ni esconder que esta revista está radicada en Europa, España y Madrid.

El momento histórico en que nace Comunitania obliga a la precisión y a la objetividad. A pesar de lo manido de la frase, se hablará de un antes y un después de esta crisis profunda, larga, contradictoria, propiciada por unos y pagada por otros, cuyo fin parece un espejismo y que está rompiendo los diques de los terrenos ganados para la inserción social.

Han quedado obsoletos casi todos los análisis proyectivos y proposititos anteriores al 2007. Es preciso iniciar la reconstrucción de las categorías analíticas con que debemos movernos si aspiramos a dar soluciones a los problemas sociales de los ciudadanos. Ello no implica que hayan triunfado, aunque así lo exhiban, los críticos y enemigos del estado de bienestar. Pero la situación requiere una nueva dimensión presupuestaria y un nuevo pacto social de ciudadanía. De lo contrario, el desajuste entre los problemas de los ciudadanos que reclaman servicios y las respuestas erráticas de los partidos políticos catch all (atrapa todo), orientadas a la captura del voto inmediato, aumentará la dualidad social tan injusta y peligrosa, combatida por los clásicos del estado de bienestar y del trabajo social.

El punto clave es la supervivencia del estado de bienestar, al que con tanta suficiencia algunos dan por muerto. Existe un aliado silencioso, pero difícil de batir, que ha impedido que las obsesiones de Ronald Reagan o Margaret Thatcher terminaran con el sistema, como era su propósito, y se limitaran a un adelgazamiento represivo. El estado de bienestar canaliza servicios fundamentales para la sociedad (educación, sanidad, vivienda, servicios sociales, pensiones…) que están interiorizados en los ciudadanos como pacto de convivencia, allí donde existen. El problema se plantea donde no existe.

En momentos de crisis la sensibilidad ante el fraude y la picaresca aumenta hasta poner en cuestión la comprensión de los ciudadanos a sus aportaciones económicas obligadas o voluntarias. El sistema no puede permitir vías de fraude que conviertan en primos a los hermanos. Tampoco ambigüedades e incoherencias que, sin llegar al fraude legal y penalmente perseguible, supongan una vía de agua que evita la compresurización y coherencia presupuestaria del sistema, mediante la picaresca irrefutable desde el punto de vista legal.

La concentración de los esfuerzos en los ámbitos territoriales o sociales más desfavorecidos debe ser la seña de identidad del nuevo pacto social. El tratamiento del desempleo y la promoción del empleo, conjuntamente, están en la raíz de la inserción social. Pero la mirada que las sociedades tienen sobre este problema es asimétrica. Algunas acreditan un santo nerviosismo ante sus índices de paro, mientras otras conviven distraídamente con jóvenes que en un 30-40 % están desempleados, en países industrializados.

El panorama en países en vías de desarrollo, en los que los servicios públicos no garantizan ni la universalización ni la calidad suficiente, requiere la nueva mirada obligada por la crisis económica, por más que algunos, ingenuamente, sostengan que la crisis no ha afectado a sus economías. La dureza estructural del Consenso de Washington (1989), reclamando disciplina macroeconómica a toda costa, sin evaluar el alto coste social que la desregulación del mercado de trabajo, la liberalización del 14 Comunitania: Revista internacional de trabajo social y ciencias sociales mercado de capitales, la reducción de la deuda, del déficit público, de los servicios públicos suponía, para una población ya sumamente castigada, con altas tasas de pobreza, obligó a suavizar el modelo.

El Consenso de Monterrey (2002), además de poner en el centro de la ecuación productiva la gobernanza, exigiendo que el gobierno receptor se incorpore de lleno a la coordinación de las ayudas y a la elaboración de las políticas, con respeto institucional y apertura a la participación y el control por parte de los ciudadanos, descubre el carácter motor de la pequeña y mediana empresa para estructurar la economía y elevar el nivel de vida que soporte la fiscalidad necesaria para los servicios públicos.

Cuando nos planteamos la necesidad de implantar un estado de bienestar en ámbitos de países en vías de desarrollo, surgen interrogantes. Los fondos escasos pero importantes que llegan a esos países por la vía de la ayuda al desarrollo deben ser analizados desde el prisma de los resultados. Es posible que una gran reforma orientando dichas inversiones a mejorar contextos productivos, vías de comunicación, suministros energéticos, polígonos industriales y entorno empresarial, además de ayudas directas a la creación de empresas, suene fuerte a sectores dedicados a la cooperación.

Es necesaria la creación de un gran Observatorio Del Estado De Bienestar Internacional que analice lo grande y lo pequeño, el presupuesto y la gestión de lo presupuestado, el hardware y el software del sistema de bienestar, con el fin de perfeccionarlo, adaptarlo, criticarlo, defenderlo y elaborar un relato actualizado sobre él que permita presentarlo con credibilidad ante la sociedad, de la que es su mejor producto. Comunitania quiere contribuir a esta tarea, consciente de que es eminentemente interdisciplinar, interprofesional e intersectorial. Desde Trabajo Social, en igualdad docente e investigadora con el resto de las áreas y ramas de conocimiento, podemos aportar materiales necesarios para componer el estado del arte del estado de bienestar y para generar propuesta. No como antes, en que a los trabajadores sociales se les consideraba acarreadores de trabajo de campo que otros dimensionaban científicamente. De la macroteoría necesaria a la micropráctica en que se plasma el esfuerzo político, social y económico de la sociedad que posibilita la pretensión de Beveridge.

Con Comunitania ya en la calle y en la red nos aprestamos a institucionalizar el Observatorio del Estado de Bienestar, del que la revista será un instrumento abierto a todos.

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