Instruments for Social Work. Elements for a piacere performance

Josefa Fombuena Valero:
Instruments for Social Work. Elements for a piacere performance

Review by: Lucas Puig Navarro

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Review:

Resulta sencillo, tras la lectura de esta obra, adivinar que tanto la autora/coordinadora como el resto de los autores no son solo trabajadoras/es sociales experimentados en la práctica, sino también investigadores en activo. El libro hace referencia a un trabajo social clásico y contemporáneo, a instrumentos para el trabajo social, aunque no sólo. El trabajo social y sus instrumentos. Elementos para una interpretación a piacere es un libro coordinado por la profesora Fombuena, de la universidad de Valencia, a la que acompañan siete investigadores y/o profesionales prestigiosos. Son Miguel Miranda, Xavier Montagud, Esperanza Molleda, Pilar Munuera, Irene de Vicente, Antonio López Peláez y Sagrario Segado. El prólogo escrito por Rafael Aliena, director de la colección, presenta una obra colectiva en la que se deja espacio para todas las individualidades, sugierendo una interpretación a piacere.

La obra se inicia bien cimentada, hace referencia a equilibrio, armonía y contención, tal como se pudiere hablar en la antigua Grecia, conceptos alcanzables mediante la sophrosyne (templanza). Una de las palabras que más veces podemos encontrar en los diferentes capítulos es holístico. Difícil es no asociar esta palabra a la corriente estructuralista, así pues encontramos referenciados en esta obra algunos autores representativos de la citada corriente como Lacan y otros como pudieren ser Althusser y Foucault que convivieron con ella. Las referencias a la ética y la eficacia tampoco se hacen esperar, generan además una amplitud de campo mediante la interacción con el otro y la relación de ayuda.

En dos ocasiones, en el capítulo escrito por Josefa Fombuena (La técnica y el otro en trabajo social) y en el de Irene de Vicente (La supervisión profesional. Más allá de la suma de oportunidades), encontramos referencias hacia lo que no es (o no debería ser) respecto al trabajo social y la supervisión profesional. Ello supone un esfuerzo adicional, en determinados casos, para desmitificar o clarificar situaciones viciadas y erróneas que cotidianamente quedan adscritas a la práctica profesional. El trabajo social quedará definido como una posibilidad, mientras que la supervisión se entenderá como una revisión de la práctica. Supervisión como un espacio abierto de continuo cambio y construcción, abriendo campo a lo imprevisible, teniendo/adquiriendo una visión más holística de las situaciones.

De igual manera, Josefa Fombuena saca a la luz las, siempre comprometidas, polémicas clásicas y contemporáneas. Al hilo de estas polémicas cabe resaltar que toda la obra versa entre lo clásico y lo contemporáneo, ya que no son pocas las ocasiones, en trabajo social, en se pierde el sentido al dejar de lado lo clásico y centrarse, exclusivamente, en lo contemporáneo, lo que supone una pérdida de identidad o, citando a Ch. Taylor, de autenticidad.

La fundamentación socio-cultural de la Europa postmoderna ocupa parte de las páginas del libro, el cambio de las sociedades tradicionales a las contemporáneas occidentales y como ello repercute en las diversas formas del trabajo social queda claramente reflejado (Capítulo de Fombuena, El sentimiento de justicia en la vida cotidiana). De igual manera que las distintas formas de justicia, haciéndose eco la justicia familiar (cabría citar las dicotomías de N. Bobbio entre lo privado y lo público) dónde la legitimidad y la lealtad se establecen de forma generacional, existe un continuo reconocimiento del otro estableciéndose, verdaderas, relaciones de justicia, remarcaremos, en el ámbito privado, no siempre trasladándose a lo público, donde encontramos una absoluta primacía de la razón instrumental, individualista, que conlleva la disolución de horizontes morales, mientras que en el ámbito familiar prima la ética frente a la ley. En ése mismo ámbito toma parte el trabajo social, legitimándose ante la sociedad, justificándose ante las causas que considere injustas y actuando proactivamente sobre ellas, con lo que vendría a ser una intervención social ética. Aún a pesar del paradigma neoliberalista en el que nos encontramos, el malestar profesional tiende a generalizarse por parte de usuarios, profesionales e instituciones que no pueden asegurar la universalidad del bienestar. Ante estas, adversas, situaciones se plantean intervenciones referentes a la praxis a realizar, comprometiéndose además con “actos profesionales”.

En el siguiente capítulo (Remontarse a las fuentes), Miguel Miranda sostiene que desde el trabajo social, la intervención tiene que ser psicosocial. Realiza una defensa de la histórica M. Richmond como no asistencialista, insistiendo en la imposibilidad de realizar una intervención excluyente, que aísle al individuo de su entorno. Se apoya en G. Hamilton, quién veía al hombre como un ser biosocial, para continuar con esta tesis.

Los límites de la intervención es el hilo conductor del capítulo de Xavier Montagud  (Aproximación a los límites de la intervención social. Obstáculos y dificultades epistemológicas). Resulta especialmente interesantes puesto que, en trabajo social y en las disciplinas en las que intervienen las relaciones humanas, conviene plantear el dinamismo y la exclusividad de las intervenciones, lo que compromete ciertos criterios de racionalidad técnica, por lo que sería preciso obrar con estrategias (tekhné)  para lograr el éxito en la intervención social (areté). Por esta razón resulta preciso un intercambio más fluido entre los teóricos del conocimiento (académicos) y aquellos que realizan diariamente práctica, si se sigue separando difícilmente se pueden obtener resultados deseados, ni por una ni por la otra parte, cuando los medios pudieren parecer diferentes pero siendo el fin el mismo, el éxito de la intervención social. Ante estas dos vertientes queda definido un enemigo común, el escepticismo.

La obra recoge técnicas como la entrevista, la visita a domicilio (a cargo de Esperanza. Molleda) y la elaboración del informe social (El informe social: imagen de la intervencion psicosocial en la documentación profesional del trabajador social, a cargo de Pilar. Munera), dándoles la importancia que tienen en la intervención del trabajador social, es decir toda. Con frecuencia se olvida el propósito de estos instrumentos, mecanizándose su ejecución, lo que conlleva una posible mala praxis, pudiendo  desencadenar insalvables perjuicios tanto para la demanda, como para el usuario y el propio profesional. Aparece recogido el Diario profesional, instrumento que se suele recomendar a los estudiantes en prácticas pero que no siempre el/la profesional tiene a bien utilizar a pesar de su reconocida utilidad  para realizar una supervisión y/o autocrítica.

Munuera resalta la importancia del “empowerment” en el capítulo dedicado a la mediación, para revalorizar actuaciones en las diferentes escuelas o modelos transformativos. Esto conlleva el encuentro y la comunicación, según Munera, cosa que no se consigue, al mismo nivel, con otros instrumentos como la conciliación, el arbitraje y la negociación. Además cabe resaltar que la mediación puede “humanizar” a las personas en sus interacciones.

La perspectiva de un reflote del trabajo social comunitario es tratado con gusto en las últimas páginas del libro. Antonio López Peláez y Sagrario Segado proponen en el capítulo dedicado a la intervención comunitaria (Personas, grupos, sociedades: perspectivas para la intervención social comunitaria en el siglo XXI), estrategias para legitimar a la comunidad en las que los y las profesionales del trabajo social han de asumir un papel activo, no solo como gestores, ni dinamizadores, sino como investigadores de una disciplina tan reciente como el trabajo social (Capítulo de López y Segado: Teoría, método y práctica: perspectivas sobre la investigacion el ámbito de la intervención social). Esto supone, en cierta medida, una reinvención de la profesión, aunque como bien queda especificado a lo largo de la obra, sin perder en ningún momento la referencia de los clásicos. Se cita largamente a Japón como ejemplo de sociedad comunitaria, tratándose temas de dignidad, respeto a los demás, empezando por el de uno hacia sí mismo.

La relectura al pasado se repite en varias ocasiones en la obra, no solo hacia los ancestros del trabajo social, sino también analizando como otras sociedades organizaban la ayuda mutua, entrando de pleno la profesión explicando  y reclamando la cietificidad y la practicidad.

En conclusión y volviendo al inicio para ello vemos como Nau llibres pone un auditorio en el que el director Aliena cede su batuta a Josefa Fombuena, quien ejerce como autora, regidora y concertino, para que la obra transcurra en perfecta armonía entre los ad libitum, a piacere y/o a capriccio que cada uno de los ocho solistas decide interpretar, sin desafinar ni una sola vez y con el acompañamiento del resto mientras realizan su, brillante, interpretación.

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Technical Data

Title: "Instruments for Social Work. Elements for a piacere performance"
Book author: Josefa Fombuena Valero
Review by: Lucas Puig Navarro
Number:
Pages: "183-186"
URL: http://www.comunitania.com/lucas-puig-navarro-instruments-for-social-work-elements-for-a-piacere-performance/
DOI: http://dx.doi.org/10.5944/comunitania.4.8
Magazine: Comunitania, International Journal of Social Work and Social Sciences